NARRACIÓN FICTICIA:
Eran las 10 de la noche del viernes 18 de marzo, la radio estaba encendida, cuando de repente se interrumpió la señal y se escuchó la voz del presidente, el General Lázaro Cárdenas del Río, mediante un decreto presidencial ponía fin a la lucha de los trabajadores petroleros. Pero esta historia comenzó el martes 3 de noviembre de 1936, en ese día mis compañeros del Sindicato Único de trabajadores petroleros enviaron a las compañías petroleras el contrato colectivo de trabajo, queríamos que las jornadas se redujeran a 40 horas semanales y se nos pagara el salario completo cuando nos enfermáramos
Sin embargo los patrones no aceptaron el contrato que les habíamos enviado. Fue entonces que el 28 de mayo de 1937 nos fuimos a la huelga todos los trabajadores petroleros del país y días más tarde se paralizó a todo el país porque la gasolina comenzaba a escasear. Esta situación preocupó al General Cárdenas y el 9 de junio nos pidió que reanudáramos labores en beneficio del país, la Junta Federal de conciliación y arbitraje quedó a cargo de dictaminar si las compañías petroleras podían pagar nuestras demandas.
La situación continuó hasta el 18 de diciembre cuando la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje da un fallo a favor del sindicato y obliga a las empresas a pagar los salarios perdidos durante la huelga y cumplir las peticiones del contrato colectivo. Parecía que habíamos ganado la guerra a las compañías petroleras, pero no era así, esto era solamente un pequeño triunfo, pues el 29 de diciembre las compañías se apararon y la lucha continuaba.
El año nuevo llegó y todo seguía igual, no había ningún dictamen, ni a favor ni en contra. Los días pasaban y varios de nuestros compañeros se desanimaban, algunos pensaban que el gobierno se estaba olvidando de nosotros. Parecía que el fin llegaría pronto y no sería nada favorable, si perdíamos la lucha contra las empresas regresaríamos a trabajar en la injusticia. Pero el 3 de marzo la Suprema Corte de Justicia negó el amparo que interpusieron las empresas petroleras. La Suprema Corte de Justicia estaba de nuestra parte, era otra batalla más que ganábamos, el contrato colectivo que habíamos presentado el 3 de noviembre de 1936 debía ser firmado.
El General Cárdenas quiso hacer entrar en razón a los dueños de las compañías, por eso se entrevistó con ellos los días 3, 6 y 7 de marzo, pero no logró llegar a un acuerdo. Las empresas retaban a la justicia del país y se burlaban de ella al no acatar lo dictaminado por la Suprema Corte.
Esto molestó al presidente, fue así que el viernes 18 de marzo de 1938 a las 10 de la noche el General Cárdenas leyó al país por medio de la radio el decreto por el cual expropiaba las empresas petroleras, las compañías de petróleo dejaban de ser de los extranjeros, pertenecerían a los mexicanos. Pero eso no sería tan fácil, todo México debía pagar por las empresas.
Al día siguiente, todos los trabajadores nos presentamos en las compañías y tomamos posesión de ellas, las empresas eran nuestras, eran de México. Ese mismo día se formó el Fondo de Cooperación Nacional, la gente, las demás empresas del país, todos los mexicanos apoyaríamos al gobierno a pagar la compra de las empresas. Las personas llegaron con joyas, las más ricas, otras llevaban sus gallinas, llevaban dinero, llevaban lo que tenían y podían dar al gobierno.
El 7 de junio se creó una nueva empresa de petróleo en México, la única, Petróleos Mexicanos. Y el 20 de junio comenzamos a trabajar, en una empresa que si escuchaba nuestras demandas.
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Las fechas y hechos narrados fueron realizados con base en la cronología que aparece en el siguiente link Red Escolar - Cronología de la Expropiación petrolera
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Las fechas y hechos narrados fueron realizados con base en la cronología que aparece en el siguiente link Red Escolar - Cronología de la Expropiación petrolera
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